{"id":16,"date":"2026-02-24T23:18:07","date_gmt":"2026-02-24T23:18:07","guid":{"rendered":"https:\/\/raeia.org\/blog\/?p=16"},"modified":"2026-02-24T23:18:07","modified_gmt":"2026-02-24T23:18:07","slug":"la-ia-acabara-con-las-profesiones-claves-para-desarmar-un-mito-corporativo-y-pensar-el-futuro-del-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/raeia.org\/blog\/la-ia-acabara-con-las-profesiones-claves-para-desarmar-un-mito-corporativo-y-pensar-el-futuro-del-trabajo\/","title":{"rendered":"La IA acabar\u00e1 con las profesiones\u201d. Claves para desarmar un mito corporativo y pensar el futuro del trabajo"},"content":{"rendered":"\n<p>Julieta G\u00f3mez Zeliz y Fabiana Grinsztajn<\/p>\n\n\n\n<p>Entre el miedo y la promesa: c\u00f3mo se construye el mito de la IA como reemplazo de las profesiones El impacto de la inteligencia artificial (IA) en el empleo, y en las profesiones en particular, es hoy objeto de un intenso y amplio debate. Uno de los mitos m\u00e1s extendidos en torno a este fen\u00f3meno sostiene que la IA reemplazar\u00e1 al trabajo humano en general, incluyendo las tareas tradicionalmente realizadas por los profesionales. <\/p>\n\n\n\n<p>En esta discusi\u00f3n mencionamos la inteligencia artificial generativa en especial (en adelante, IAgen), que es la que nos ocupa porque la inteligencia artificial existe desde hace al menos 70 a\u00f1os y no gener\u00f3 hasta hace poco tiempo el debate extendido al que hoy asistimos. <\/p>\n\n\n\n<p>La idea de reemplazo del trabajo humano e ideas vinculadas a los impactos de la tecnolog\u00eda sobre las actividades profesionales o laborales, ha circulado hist\u00f3ricamente toda vez que una nueva tecnolog\u00eda irrumpi\u00f3 con cierta potencia reorganizando o bien reconfigurando diferentes actividades profesionales. Las tecnolog\u00edas digitales, sobre todo en lo que va del nuevo siglo, sin duda han supuesto transformaciones sustantivas en algunas \u00e1reas laborales e incluso profesionales. Pasar de fichas de papel para registrar historias cl\u00ednicas a fichas digitales guardadas en una computadora o contar con historias cl\u00ednicas digitales cargadas en un sistema en red que permite al m\u00e9dico localizar incluso estudios recientes de un paciente mediante el acceso siempre a un sistema, ya resulta revolucionario para lo que acontec\u00eda hasta los a\u00f1os 90. Otro ejemplo viene de la mano de profesionales del \u00e1mbito del dise\u00f1o gr\u00e1fico y la ilustraci\u00f3n, que en el transcurso de los \u00faltimos a\u00f1os han incorporado un abanico variopinto de herramientas tecnol\u00f3gicas en sus actividades, imprescindibles para la tarea que realizan y que hoy mismo se ve interpelada por la aparici\u00f3n de la inteligencia artificial generativa. As\u00ed, en cada actividad es posible visualizar modelos de funcionamiento profesional alterados por las tecnolog\u00edas digitales que los transforman, lo que se denomina transformaci\u00f3n digital, y que parece no tener ning\u00fan l\u00edmite. La transformaci\u00f3n digital se refiere a cambios estructurales a gran Julieta G\u00f3mez Zeliz y Fabiana Grinsztajn escala, facilitados por las tecnolog\u00edas digitales, que alteran los comportamientos sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos de las organizaciones p\u00fablicas, privadas o del tercer sector (Estevez, 2022). <\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, en treinta a\u00f1os la cultura digital ha permeado \u00e1mbitos muy diversos: la medicina, la educaci\u00f3n, el periodismo, la literatura, el arte, el dise\u00f1o, la arquitectura, la sociolog\u00eda, la industria, el comercio, y as\u00ed podemos mencionar una gran cantidad de actividades en las cuales todo ha sido alterado por la digitalizaci\u00f3n, la plataformizaci\u00f3n y las nuevas formas de comunicaci\u00f3n y acceso a una gran red de datos en internet y la nube. <\/p>\n\n\n\n<p>La transformaci\u00f3n digital (TD) ha modificado infraestructura, servicios, actividades y aspectos centrales de la vida humana: la investigaci\u00f3n, la docencia, la democracia misma, el comercio, el arte, la medicina, etc. Una serie de impactos positivos y tambi\u00e9n negativos muchas veces no previstos necesariamente por quienes dise\u00f1an las tecnolog\u00edas. <\/p>\n\n\n\n<p>Estas transformaciones se fueron dando y podemos observarlas en un continum hist\u00f3rico. No se han generado de golpe, lo que ha sido posible por varias razones, entre otras por la resistencia al cambio propia de culturas organizacionales diversas y por caracter\u00edsticas propias del ser humano. Sin embargo, con el correr del tiempo y mejora de productos tecnol\u00f3gicos y servicios que ofrecen, cada vez m\u00e1s se han incorporado en las tareas propias de las profesiones. <\/p>\n\n\n\n<p>La irrupci\u00f3n masiva de la IAgen en 2022-2023, sumada a la amplia difusi\u00f3n en virtud del negocio que representa, provoc\u00f3 debates y discusiones acaloradas en medios period\u00edsticos y en el mundo acad\u00e9mico, adem\u00e1s de suponer una catarata de noticias de \u00edndole muy diversa verdaderamente asombrosa. <\/p>\n\n\n\n<p>El fin del trabajo aparece como un fantasma bastante difundido entre tantas novedades, y es preciso profundizar y producir investigaciones cient\u00edficas que ayuden a comprender este fen\u00f3meno de manera m\u00e1s amplia y despojada de los temores y la euforia que caracterizan a las posiciones extremas. <\/p>\n\n\n\n<p>Como sostienen Tubaro (2025) en una conferencia reciente, recuperando ideas ya enunciadas hace cinco a\u00f1os, la cantidad de nuevos empleos en la econom\u00eda digital vinculados a la producci\u00f3n de IAgen se han multiplicado por miles, aunque todav\u00eda son de baja calidad, y en todo caso all\u00ed radica el problema. Pero, as\u00ed como se pueden llegar a destruir empleos, al mismo tiempo se generan nuevos merced a la necesidad que presenta esta nueva industria. Es decir, hablar del fin del trabajo resulta bastante generalizador cuando el fen\u00f3meno se analiza de manera m\u00e1s profunda. En su estudio, Tubaro et al. (2020) se concentran en las formas espec\u00edficas en que la subcontrataci\u00f3n de tareas de datos a numerosos \u201cmicrotrabajadores\u201d, quienes son reclutados y administrados mediante plataformas especializadas, potencia el funcionamiento de tecnolog\u00edas como los asistentes virtuales, los veh\u00edculos aut\u00f3nomos y los objetos conectados. El an\u00e1lisis cualitativo revela que el microtrabajo 216 \u201cLa IA acabar\u00e1 con las profesiones\u201d. Claves para desarmar un mito corporativo y pensar el futuro del trabajo cumple funciones cruciales en la preparaci\u00f3n, verificaci\u00f3n e incluso simulaci\u00f3n de la inteligencia artificial. El documento concluye que esta forma de trabajo es un componente estructural de la producci\u00f3n de IA y no un apoyo temporal, lo que sugiere implicaciones pol\u00edticas importantes para el futuro del empleo (Tubaro et al., 2020). <\/p>\n\n\n\n<p>En otros estudios surgen otras posiciones en todo caso m\u00e1s alentadoras u optimistas sobre el futuro del trabajo. El concepto de \u201csuperagencia\u201d de Hoffman y Breato (2025) describe un futuro del trabajo donde la inteligencia artificial no reemplaza a los humanos, sino que los potencia y colabora con ellos, llevando a una mejora significativa en la productividad y la calidad del empleo. De su planteo se derivan algunas ideas, por ejemplo, la de la IAgen como un potenciador, no sustituto. Hofman propone que la IA se encargar\u00e1 de las tareas m\u00e1s rutinarias, repetitivas, o intensivas en datos que actualmente consumen gran parte del tiempo de los trabajadores. Esto libera a los humanos para dedicarse a tareas de mayor valor a\u00f1adido. De alg\u00fan modo, el planteo supone una herramienta tecnol\u00f3gica capaz de potenciar \u00e1reas de comportamiento humano que hoy son absorbidas por tareas mec\u00e1nicas que quitan tiempo y energ\u00eda vital para el desarrollo de actividades de m\u00e1s alto contenido intelectual o cognitivo. <\/p>\n\n\n\n<p>Otra idea es el enfoque en capacidades humanas \u00fanicas: al automatizar lo mundano, la IAgen permite que los humanos se concentren en roles que requieren juicio, creatividad, pensamiento estrat\u00e9gico, inteligencia emocional, empat\u00eda y habilidades interpersonales. La IAgen, en definitiva, no piensa por s\u00ed misma, no toma decisiones con intencionalidad, no siente. Los conceptos de Hofman sugieren adem\u00e1s la creaci\u00f3n de nuevos roles y habilidades. La \u00absuperagencia\u00bb no solo implica una reconfiguraci\u00f3n de los roles existentes, sino la emergencia de nuevos tipos de trabajo y la necesidad de desarrollar nuevas habilidades en la fuerza laboral. Los trabajadores necesitar\u00e1n aprender a colaborar eficazmente con sistemas de IA y a interpretar sus resultados. <\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, al optimizar la asignaci\u00f3n de tareas y permitir que los trabajadores se concentren en actividades m\u00e1s significativas y complejas, se espera un aumento en la productividad general y una mayor satisfacci\u00f3n laboral, ya que el trabajo se vuelve m\u00e1s estrat\u00e9gico y menos tedioso. Por \u00faltimo, esto conllevar\u00e1 implicaciones en la formaci\u00f3n y en las pol\u00edticas. <\/p>\n\n\n\n<p>Para que este futuro de \u201csuperagencia\u201d se materialice, se requiere una inversi\u00f3n significativa en la recualificaci\u00f3n y formaci\u00f3n continua de la fuerza laboral. <\/p>\n\n\n\n<p>Las pol\u00edticas educativas y laborales deber\u00e1n adaptarse para preparar a los trabajadores para esta nueva simbiosis entre humanos e IA. 217 Julieta G\u00f3mez Zeliz y Fabiana Grinsztajn El mito del reemplazo bajo la lupa de la sociolog\u00eda de las profesiones El mito de que la inteligencia artificial va a acabar con el trabajo y reemplazar a las profesiones suele repetirse entre la opini\u00f3n p\u00fablica sin analizar los matices y sin transparentar que en realidad este temor encierra una forma de corporativismo profesional: la resistencia a que alguien \u2014o algo\u2014 intervenga en el terreno que consideramos nuestro. Los estudios mencionados, de manera cient\u00edfica, aportan posiciones que, o bien ubican a la tecnolog\u00eda de IAgen de un modo prudentemente pesimista en cuanto a la precarizaci\u00f3n que supone el empleo de trabajadores en su propia producci\u00f3n, nuevos empleos, pero con trabajos de baja cualificaci\u00f3n o calidad, o posiciones en las cuales la IAgen libera a los seres humanos de la mecanizaci\u00f3n rutinaria de tareas. Ambos extremos se ven reflejados en la mitolog\u00eda. \u00bfCu\u00e1ndo impacta una u otra posici\u00f3n extrema en nuestra vida cotidiana como profesionales? <\/p>\n\n\n\n<p>En general, los avances tecnol\u00f3gicos son bien recibidos siempre y cuando ocurran en \u00e1reas ajenas a la nuestra y no pongan en cuesti\u00f3n nuestra propia pr\u00e1ctica profesional. Esto significa que solemos percibir la innovaci\u00f3n como algo positivo mientras no nos afecte directamente. Por ejemplo, a los docentes nos parece admirable que los m\u00e9dicos incorporen herramientas de inteligencia artificial para diagnosticar enfermedades con mayor rapidez y precisi\u00f3n, mejorando as\u00ed la atenci\u00f3n a los pacientes. <\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n celebramos cuando los dise\u00f1adores gr\u00e1ficos utilizan generadores de im\u00e1genes basados en IAgen para agilizar procesos creativos, o cuando los programadores se apoyan en asistentes virtuales para producir c\u00f3digo m\u00e1s eficiente en menos tiempo. Incluso podemos maravillarnos ante avances en sectores industriales, log\u00edsticos o agr\u00edcolas que optimizan tareas repetitivas y reducen costos de producci\u00f3n que tienen impacto positivo en nuestro bolsillo. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esa mirada entusiasta tiende a cambiar cuando la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica amenaza con irrumpir en nuestro propio campo. Si de repente la IAgen es capaz de redactar textos, dar clases, corregir ex\u00e1menes, programar un curso, hacer una presentaci\u00f3n visual u organizar y generar preguntas de examen, los docentes comenzamos a preocuparnos y a ver la tecnolog\u00eda como una amenaza, en vez de una oportunidad. Lo mismo ocurre en otras profesiones: abogados, periodistas, ilustradores o traductores aceptan con naturalidad que la IAgen mejore la productividad en industrias \u201cvecinas\u201d, pero reaccionan con recelo cuando la herramienta parece desafiar las tareas que ellos consideran su \u201cjurisdicci\u00f3n\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta doble vara revela que el verdadero temor no radica tanto en el avance de la tecnolog\u00eda per se, sino en la posibilidad de perder el monopolio sobre ciertas funciones que hist\u00f3ricamente hemos reclamado como propias. Es decir que mientras la disrupci\u00f3n tecnol\u00f3gica no cruce los l\u00edmites de nuestra jurisdicci\u00f3n profesional \u2014 218 \u201cLa IA acabar\u00e1 con las profesiones\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Claves para desarmar un mito corporativo y pensar el futuro del trabajo esa frontera simb\u00f3lica y pr\u00e1ctica que nos distingue de otras ocupaciones\u2014 tendemos a interpretar los cambios como progreso. En cambio, cuando se acerca o los cruza, solemos percibirlos como una amenaza. Este fen\u00f3meno demuestra que, m\u00e1s all\u00e1 de los aspectos t\u00e9cnicos, el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo est\u00e1 profundamente atravesado por relaciones de poder, identidad profesional y luchas por la legitimidad, cuestiones que estudia precisamente la sociolog\u00eda de las profesiones. <\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed es donde resulta muy \u00fatil la perspectiva de an\u00e1lisis sociol\u00f3gica, y en particular los aportes de Andrew Abbott, quien estudia desde hace d\u00e9cadas c\u00f3mo las profesiones luchan hist\u00f3ricamente por mantener el control sobre ciertas tareas sociales. Seg\u00fan Abbott (1988), las profesiones se apropian de un conjunto de tareas y reclaman una jurisdicci\u00f3n exclusiva sobre ellas. Este reclamo se disputa en tres \u00e1mbitos: la opini\u00f3n p\u00fablica, el Estado y el lugar de trabajo. Lo que est\u00e1 en juego no es solamente qui\u00e9n hace una tarea, sino qui\u00e9n define socialmente los problemas y las soluciones. As\u00ed, cuando la IAgen comienza a diagnosticar enfermedades, redactar textos o analizar datos, lo que sentimos amenazado no es nuestro empleo en s\u00ed, sino nuestro derecho a decidir c\u00f3mo se identifican esos problemas y c\u00f3mo se resuelven. <\/p>\n\n\n\n<p>Desde este enfoque sociol\u00f3gico, la IAgen no \u201creemplaza\u201d profesiones como si fueran esencias fijas, porque \u2014como bien dice Abbott\u2014 las profesiones son sistemas din\u00e1micos, en constante conflicto, cuyas fronteras cambian hist\u00f3ricamente. La inteligencia artificial simplemente es un nuevo actor que interviene en estas disputas por la jurisdicci\u00f3n profesional, oblig\u00e1ndonos a redefinir tareas y competencias. Abbott ha sido uno de los principales te\u00f3ricos contempor\u00e1neos de la sociolog\u00eda de las profesiones, adem\u00e1s de autor de The System of Professions (1988), una obra clave que revolucion\u00f3 la forma de estudiar las profesiones al analizarlas como un sistema din\u00e1mico en conflicto, en lugar de entidades aisladas o estables. Desde su punto de vista, las profesiones no tienen esencias fijas, sino que son conjuntos de tareas en disputa permanente, que se reorganizan hist\u00f3ricamente frente a desaf\u00edos internos y externos. En este sentido es posible pensar que cuando aparece un nuevo actor \u2014como la inteligencia artificial\u2014 las profesiones pueden reacomodarse, defender o negociar nuevas fronteras, y no necesariamente desaparecer. <\/p>\n\n\n\n<p>Para Abbott (1988), las profesiones son tales porque logran apropiarse de ciertas jurisdicciones, es decir, del derecho exclusivo a identificar y resolver determinados problemas sociales. El conflicto, entonces, no es \u201cpor el empleo\u201d en sentido individual, sino por el derecho colectivo a definir los problemas sociales y su soluci\u00f3n. Lo que est\u00e1 en juego no es solamente qui\u00e9n hace la tarea, sino qui\u00e9n 219 Julieta G\u00f3mez Zeliz y Fabiana Grinsztajn tiene la autoridad cultural, legal y pr\u00e1ctica para definir qu\u00e9 es esa tarea, de qu\u00e9 se trata y c\u00f3mo debe resolverse. <\/p>\n\n\n\n<p>Con la IAgen, las profesiones se ven obligadas a argumentar y renegociar su posici\u00f3n frente a las tres audiencias que identifica Abbott defendiendo su legitimidad o adaptando su rol para no perder relevancia. En este marco de an\u00e1lisis din\u00e1mico que plantea el autor, los conflictos entre profesiones y nuevos actores no siempre resultan en desplazamiento o reemplazo. Tambi\u00e9n pueden generar innovaci\u00f3n, nuevas alianzas y redefiniciones. De esto se desprende que las profesiones sobreviven no porque conserven siempre las mismas tareas, sino porque saben adaptarse, redefinir sus l\u00edmites y apropiarse de nuevos saberes. <\/p>\n\n\n\n<p>Las profesiones se apropian de cierta tarea y pretenden constituir una jurisdicci\u00f3n propia alrededor de ella. Los reclamos jurisdiccionales se realizan ante tres audiencias: la opini\u00f3n p\u00fablica, el Estado y el lugar de trabajo. Si bien en cada caso las profesiones despliegan diferentes estrategias, en cada \u00e1mbito lo que est\u00e1 en juego es lo mismo: el derecho a definir los problemas sociales culturalmente y el derecho a dominar la estructura social que permite resolverlos excluyendo al resto de las profesiones (Abbott, 1988). La opini\u00f3n p\u00fablica es la audiencia en la que las profesiones buscan legitimarse simb\u00f3lica y culturalmente. <\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, lo que est\u00e1 en juego es la capacidad de una profesi\u00f3n para convencer a la sociedad de que es la m\u00e1s adecuada, confiable y leg\u00edtima para encargarse de cierto conjunto de problemas sociales. Por ejemplo, los m\u00e9dicos han logrado que la sociedad asuma como natural que solo ellos pueden diagnosticar y tratar enfermedades, descalificando otras formas de saber, como la medicina tradicional o las terapias alternativas. Los docentes han sostenido culturalmente que solo quienes tienen formaci\u00f3n pedag\u00f3gica pueden planificar y conducir procesos educativos. En este plano, las profesiones despliegan discursos, rituales, t\u00edtulos y s\u00edmbolos que refuerzan su prestigio: desde batas blancas hasta posgrados, pasando por ex\u00e1menes de habilitaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>En este espacio, lo que se disputa es la legitimidad simb\u00f3lica y cultural de la jurisdicci\u00f3n profesional. El segundo \u00e1mbito clave es el Estado, encargado de establecer el marco jur\u00eddico y normativo que delimita las jurisdicciones profesionales. La lucha por el reconocimiento estatal es fundamental porque da respaldo legal a las pretensiones de las profesiones, imponiendo barreras formales a quienes intenten ejercer esas tareas sin pertenecer al colectivo reconocido. Por ejemplo, las leyes de ejercicio profesional establecen que solo las personas con t\u00edtulo habilitante y\/o matr\u00edcula pueden ejercer como m\u00e9dicos, abogados o ingenieros. En educaci\u00f3n, las normativas definen qui\u00e9nes pueden ense\u00f1ar en los distintos niveles educativos y con qu\u00e9 t\u00edtulos. En este terreno, las profesiones act\u00faan mediante colegios profesionales y asociaciones gremiales para influir en decisiones p\u00fablicas, asegurar su exclusividad 220 \u201cLa IA acabar\u00e1 con las profesiones\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Claves para desarmar un mito corporativo y pensar el futuro del trabajo y sancionar el ejercicio ilegal de su actividad. Aqu\u00ed lo que se disputa es el reconocimiento jur\u00eddico e institucional de la jurisdicci\u00f3n profesional. El tercer \u00e1mbito es el lugar de trabajo, entendido como el espacio concreto donde se materializan las tareas profesionales y donde se negocian, d\u00eda a d\u00eda, las fronteras de las jurisdicciones. Aunque una profesi\u00f3n haya logrado legitimidad cultural y respaldo legal, siempre debe reafirmar su autoridad en la pr\u00e1ctica frente a otros actores que comparten el mismo entorno laboral. Por ejemplo, en un hospital, los m\u00e9dicos deben sostener su autoridad frente a enfermeros, t\u00e9cnicos y otros profesionales de la salud, negociando qui\u00e9n hace qu\u00e9. En una escuela, los docentes se enfrentan a las expectativas de directivos, otros profesionales como psic\u00f3logos o psicopedagogos e incluso asistentes tecnol\u00f3gicos que intervienen en procesos educativos. <\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed las disputas son m\u00e1s informales y cotidianas: se libran en interacciones cara a cara, en la toma de decisiones concretas y en la gesti\u00f3n pr\u00e1ctica del trabajo. En este espacio, lo que se disputa es la hegemon\u00eda pr\u00e1ctica y operativa de la jurisdicci\u00f3n profesional. En definitiva, aunque las estrategias desplegadas en cada \u00e1mbito sean distintas \u2014discursivas en la opini\u00f3n p\u00fablica, pol\u00edticas en el Estado y pr\u00e1cticas en el trabajo\u2014, en los tres casos las profesiones buscan lo mismo: definir culturalmente cu\u00e1les son los problemas sociales, imponer su interpretaci\u00f3n y sus soluciones como las leg\u00edtimas y excluir a otros actores que puedan disputar esa autoridad. El mito como construcci\u00f3n social: actores, tensiones y oportunidades de cambio El mito de que la IA reemplazar\u00e1 a las profesiones involucra de manera m\u00e1s evidente a m\u00faltiples actores sociales: profesionales, empresas, Estado y opini\u00f3n p\u00fablica. En muchos casos, los profesionales perciben la irrupci\u00f3n de la inteligencia artificial como una amenaza a su jurisdicci\u00f3n y suelen reaccionar de manera defensiva para proteger las tareas que hist\u00f3ricamente han reclamado como propias. <\/p>\n\n\n\n<p>Las empresas y empleadores, por su parte, suelen promover activamente la adopci\u00f3n de IAgen con el objetivo de ganar eficiencia, automatizar procesos y reducir costos laborales, aunque muchas veces sin considerar los impactos sociales de estas decisiones. El Estado, en cambio, tiene la posibilidad de ocupar un rol clave como regulador, ya que es quien define los marcos normativos que pueden garantizar derechos laborales, proteger ocupaciones o, por el contrario, flexibilizar las condiciones de trabajo en favor de la productividad. Finalmente, la opini\u00f3n p\u00fablica interviene como audiencia cultural que legitima \u2014o cuestiona\u2014 la 221 Julieta G\u00f3mez Zeliz y Fabiana Grinsztajn capacidad de las profesiones para mantener su rol frente a los avances tecnol\u00f3gicos y redistribuir las tareas en funci\u00f3n del inter\u00e9s colectivo. <\/p>\n\n\n\n<p>De manera menos expl\u00edcita, el mito tiene el potencial de activar mecanismos m\u00e1s profundos: intensificar la competencia interprofesional, obligar a redefinir jurisdicciones en disputa y reabrir debates sobre el valor social del trabajo humano y el sentido de las profesiones en la sociedad contempor\u00e1nea. En este plano, la IAgen no solo desaf\u00eda tareas t\u00e9cnicas, sino tambi\u00e9n los sistemas de poder y legitimidad construidos alrededor de las profesiones. El mito tambi\u00e9n genera mandatos contradictorios para los trabajadores y trabajadoras. Por un lado, alimenta la idea de que hay que emprender una carrera fren\u00e9tica de actualizaci\u00f3n, capacitaci\u00f3n y reconversi\u00f3n profesional para no quedar desplazado del mercado laboral. <\/p>\n\n\n\n<p>Por otro, refuerza una actitud conservadora y corporativa, centrada en resistir los cambios y rechazar innovaciones con el fin de preservar intacta la jurisdicci\u00f3n profesional. Ambos extremos suelen obstaculizar una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda sobre c\u00f3mo reorganizar las tareas, redistribuir responsabilidades y repensar colectivamente las relaciones entre tecnolog\u00eda y trabajo. Si todos crey\u00e9ramos ciegamente en el mito, se consolidar\u00eda una cultura del miedo, la resistencia al cambio y el conflicto permanente entre trabajadores y tecnolog\u00eda. Este escenario no solo frenar\u00eda innovaciones potencialmente \u00fatiles, sino que tambi\u00e9n fortalecer\u00eda las din\u00e1micas corporativas excluyentes. <\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, si colectivamente cuestion\u00e1ramos el mito, la sociedad podr\u00eda promover una relaci\u00f3n m\u00e1s cr\u00edtica, consciente y propositiva con la inteligencia artificial, orientando sus usos hacia el bien com\u00fan a trav\u00e9s de pol\u00edticas p\u00fablicas, regulaciones justas y acuerdos interdisciplinarios. Cuestionar el mito, entonces, no es solo una forma de repensar la relaci\u00f3n entre tecnolog\u00eda y empleo; tambi\u00e9n es una oportunidad para revisar cr\u00edticamente la organizaci\u00f3n misma de las profesiones, desarmar din\u00e1micas corporativas, integrar nuevas tareas que la IAgen facilita, preservar el valor humano del trabajo y reconocer el aporte de otras disciplinas, fomentando pr\u00e1cticas verdaderamente interdisciplinares. La imaginaci\u00f3n sociol\u00f3gica frente al mito: desnaturalizar creencias y ampliar horizontes La imaginaci\u00f3n sociol\u00f3gica nos invita a ir m\u00e1s all\u00e1 de nuestra experiencia personal y situar este mito en un contexto hist\u00f3rico y estructural. <\/p>\n\n\n\n<p>Desde este punto de vista no se trata solo de una inseguridad individual frente a la tecnolog\u00eda, sino de una manifestaci\u00f3n de un orden social en el que los avances tecnol\u00f3gicos se 222 \u201cLa IA acabar\u00e1 con las profesiones\u201d. Claves para desarmar un mito corporativo y pensar el futuro del trabajo implementan sin un debate democr\u00e1tico sobre sus fines y consecuencias. Si lo vinculamos a nuestras vivencias personales, posiblemente lo experimentamos como angustia individual, miedo a la obsolescencia, sensaci\u00f3n de que debemos \u201cponernos al d\u00eda\u201d o resistir. En cambio, si lo vinculamos a un orden social m\u00e1s amplio, vemos que forma parte de un sistema m\u00e1s amplio en el que las profesiones defienden su dominio, las empresas buscan maximizar beneficios, el Estado regula o se desentiende y la sociedad naturaliza que el trabajo humano sea reemplazable. La posibilidad de esta doble mirada es importante porque permite transitar de la culpa o miedo individual a la cr\u00edtica social y pol\u00edtica. En este sentido, el mito encierra varias creencias naturalizadas: <\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 Que las profesiones tienen un derecho natural a ciertas tareas, en lugar de reconocer que es una construcci\u00f3n social e hist\u00f3rica. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 Que la competencia y la exclusi\u00f3n son mecanismos leg\u00edtimos para regular el trabajo. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 Que el valor del ser humano est\u00e1 en su productividad, y que si la m\u00e1quina produce m\u00e1s, entonces el humano sobra. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuestionar estas ideas es un ejercicio de desnaturalizaci\u00f3n sociol\u00f3gica que abre la posibilidad de imaginar otras formas de organizar el trabajo y las profesiones donde no prime una actitud en la que un grupo cerrado act\u00faa para proteger su jurisdicci\u00f3n y sus beneficios, incluso si eso va en contra del inter\u00e9s com\u00fan o impide la democratizaci\u00f3n de recursos o decisiones. <\/p>\n\n\n\n<p>En una sociedad distinta, menos corporativista, el mito perder\u00eda fuerza. Podremos imaginar una organizaci\u00f3n del trabajo interdisciplinaria, en la que las tareas se discuten democr\u00e1ticamente, se distribuyen equitativamente y las tecnolog\u00edas se usan para liberar tiempo para tareas humanas significativas. Es decir, profesiones abiertas a redefinir sus fronteras en beneficio de la calidad de vida colectiva, no solo de sus propios intereses corporativos. En definitiva, el mito de que la IA reemplazar\u00e1 a las profesiones no es simplemente un diagn\u00f3stico neutro de la realidad: es un relato social que refleja intereses, miedos y luchas por el poder en el mundo del trabajo profesional. Asumir sin matices que el mito es cierto \u2014que la inteligencia artificial inevitablemente reemplazar\u00e1 a las profesiones y acabar\u00e1 con el trabajo humano\u2014 nos lleva a una posici\u00f3n conservadora y defensiva, m\u00e1s orientada a preservar el statu quo que a transformarlo. Es parad\u00f3jico, porque ese mismo mundo del trabajo que intentamos conservar est\u00e1 lleno de desigualdades, precarizaci\u00f3n, estr\u00e9s y exclusi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Nos aferramos a un orden que no satisface plenamente a nadie: ni a los trabajadores, ni a las empresas, ni a la sociedad en su conjunto. De alguna manera, creer 223 Julieta G\u00f3mez Zeliz y Fabiana Grinsztajn ciegamente en el mito nos convierte en guardianes de fronteras profesionales r\u00edgidas, nos hace m\u00e1s reacios a la innovaci\u00f3n y a la posibilidad de redefinir nuestras tareas, nuestras relaciones laborales y el sentido social del trabajo. En lugar de abrirnos a imaginar nuevas formas de organizaci\u00f3n y de cooperaci\u00f3n entre humanos y tecnolog\u00eda, intentamos congelar un modelo laboral que ya est\u00e1 en crisis. Por eso, en lugar de aceptar el mito como una verdad ineludible, conviene desarmarlo cr\u00edticamente y preguntarnos qu\u00e9 aspectos del mundo del trabajo actual queremos mantener y cu\u00e1les transformar. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPodemos aprovechar la inteligencia artificial no para reemplazar, sino para mejorar nuestras pr\u00e1cticas? <\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo no es conservar un orden imperfecto frente a la amenaza tecnol\u00f3gica, sino construir uno nuevo m\u00e1s justo, inclusivo y sostenible, en el que la tecnolog\u00eda y las profesiones est\u00e9n al servicio de las personas y no al rev\u00e9s. <\/p>\n\n\n\n<p>Referencias <\/p>\n\n\n\n<p>Abbott, A. (1988). The system of professions: An essay on the division of expert labor. University of Chicago Press. <\/p>\n\n\n\n<p>Corval\u00e1n, J. (2024). Evaluaci\u00f3n del impacto de la inteligencia artificial generativa en el trabajo. La Ley. global <\/p>\n\n\n\n<p>Global Partnership on Artificial Intelligence (2025). Generative AI and the future of work dialogue: Perceptions and prospects. GPAI\/CEPS. https:\/\/cdn.ceps.eu\/wpcontent\/uploads\/2025\/03\/20250128_GPAI_GenAI_FoW_report_final_VOECD .pdf <\/p>\n\n\n\n<p>Hoffman, R. y Breato, G. (2025). Superagency: What Could Possibly Go Right with Our AI Future. Authors <\/p>\n\n\n\n<p>Equity. Unesco (2022). Guidance for generative AI in education and research. https:\/\/unesdoc.unesco.org\/ark:\/48223\/pf0000386693 Universidad de Buenos Aires (2024). Inteligencia Artificial Generativa: inc\u00f3gnitas y debates sobre el mercado de trabajo. Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. https:\/\/www.dc.uba.ar\/inteligencia-artificial-generativa-incognitas-ydebates-sobre-el-mercado-de-trabajo\/ 224 \u201cLa IA acabar\u00e1 con las profesiones\u201d. Claves para desarmar un mito corporativo y pensar el futuro del trabajo <\/p>\n\n\n\n<p>Tubaro, P., Casilli, A. A. y Coville, M. (2020). The trainer, the verifier, the imitator: Three ways in which human platform workers support artificial intelligence. Big Data &amp; Society, 7(1). https:\/\/doi.org\/10.1177\/2053951720919776<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julieta G\u00f3mez Zeliz y Fabiana Grinsztajn Entre el miedo y la promesa: c\u00f3mo se construye el mito de la IA como reemplazo de las profesiones El impacto de la inteligencia artificial (IA) en el empleo, y en las profesiones en particular, es hoy objeto de un intenso y amplio debate. 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